ABUSOS SEXUALES, DOLOR Y SUPERACIÓN

DESGARRADORA historia real de una amiga que ha sufrido ABUSOS SEXUALES y se refugió en el deporte. No puede desvelar su identidad por estar en proceso JUDICIAL, pero ha querido compartirlo con nosotros y nos ha dejado su email. Eres muy VALIENTE. Adelante!!!!

"Cuando alguien a quien admiras por la profunda inspiración que te provoca te invita a compartir un pedacito de tu historia a través de ella, basando su confianza en que pueda llegar a ayudar a alguien, no puedes más que estar agradecido.

Podría empezar a contar todo esto de mil formas que voy a intentar resumir, pero todas llevarían al mismo sitio deporte y superación e inspiración.Todo comenzó cuando era bien pequeña. Era una niña feliz, con una sonrisa imborrable que funcionó durante años como escudo o quizás tapadera. Un adulto, ajeno al núcleo familiar, se estaba encargando de abusar de una niña de apenas seis años, de mí.

Fue entonces cuando decidí recurrir al deporte como método de escape y éste era el único que podía paliar el sufrimiento. Me refugié en el hielo, por entonces era un deporte mucho menos sonado de lo que es hoy pero para mí era todo lo que necesitaba. Me empleé a fondo y pronto estaba en un equipo de competición, el esfuerzo daba fruto. El trabajo y la constancia hicieron que mi día a día se pudiera superar.

Me aferré tanto a salvarme a través del deporte que a los años, por no escuchar lo que realmente necesitaba como persona y no como deportista, me hundí del todo. Lo abandoné de forma radical, no quedaban fuerzas en mí, abandoné absolutamente todo y con tan sólo diecinueve años decidí que había vivido todo lo que tenía que vivir. Intenté desesperadamente irme sin hacer ruido y por suerte hoy puedo decir que mi plan no salió bien. Me costó mucho salir de aquel bache y continuar, cuando te obligan a vivir todo resulta incómodo, amenazante y doloroso, muy doloroso.

Cinco años después de aquello pensé que lo que una vez me había salvado la vida lo podía hacer dos ya que estaba encerrada en un callejón sin salida en el que era sólo cuestión de tiempo volver a topar con un muro. Así que retomé contactos y decidí volver a entrenar, ese mismo año volvía a la competición, volvieron a llegar éxitos y personas maravillosas porque el mundo del deporte y más aún el mundo del deporte minoritario es una gran familia.

Durante el tiempo en el que dejé de hacer deporte sentí que no podía desligarme del mundillo que conforma. Descubrí y sigo descubriendo personas maravillosas que inspiran con su forma de hacer, con su pasión, desde el anonimato y hasta los más grandes deportistas del panorama y siempre desde la humildad. Esto unido a otros muchos factores será siempre una forma de saber que aunque el barro me llegue al cuello nunca estaré sola, en contra de lo que muchos puedan llegar a pensar e incluso llegar a sentir en momentos determinados de su carrera deportiva nunca se está solo. Hasta el gesto más pequeño puede cambiar la vida de otros.

Por cuestiones de tiempo y trabajo la competición se acabó para mí hace cinco años, desde entonces con mis idas y venidas y sabiendo que hay monstruos que nunca se irán de mi lado, no abandono ni la idea de superación ni el deporte en sí. Sigo practicándolo, practico otros nuevos, me formo en mi terreno, intento enseñar a otros lo poco que sé y por encima de todo insisto en no rendirme, siempre abrazando el deporte y a todas esas personas.

Me encantaría deciros mi nombre, pero por desgracia toda mi historia sigue en proceso judicial. No obstante si alguien quiere ponerse en contacto conmigo puede hacerlo a través de sonrie.y.abraza.tuvida@gmail.com yo estaré encantada.

No puedo despedirme sin dar gracias de corazón a quien me ha invitado a dejar este pedacito de mi historia hoy aquí. Tú sí eres luz, sobre todo en mi camino, porque a reír no te gana nadie".

Gracias, amiga, por querer compartir tu historia y demostrarnos lo generosa y valiente que eres. Tienes todo mi cariño y admiración. Y LUZ.

Paula Fernández-Ochoa


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