100k con humor (por loco que parezca)

La prueba Madrid-Segovia es dura por su distancia (100k), por su perfil diabólico y, en la
última edición (21/IX), por sus condiciones metereológicas (lluvia y frío). De los 539 que
estábamos en la salida a las 5 de la mañana llegamos al acueducto 135. A priori, una
prueba de héroes
.

Sin embargo, la heroicidad tiene muy poco que ver con guarismos, desniveles, tiempos o
ritmos. A mis años, 50 ya, y después de 40 corriendo, estoy convencido de que el heroismo
nace no en el qué o el cuánto sino en la actitud
con la que se aborda un reto, igual que la
magia no viene del dónde o el cómo sino del con quién.

No seré yo quien diga que la actitud lo es todo, pues ha de completar el estado físico, la
alimentación, el equipamiento e incluso la suerte. Sin embargo, la actitud es imprescindible
y, si se retroalimenta en el seno de un equipo consolidado, la épica parece doméstica.
He participado con el Equipo Desafío Astobiza, un equipo que encarna la voluntad, la
complicidad, la generosidad… y el humor. Mucho humor. El humor como actitud. Ser parte
de un grupo ayuda a superar dolores, incertidumbres y momentos críticos, además de
facilitar, indiscutiblemente, cuestiones de logística. Correr en equipo no evita el desgaste
que una prueba así de exigente se cobra en psique y cuerpo, pero sí ayuda a gestionarlo
mejor. Si encima el equipo hace del buen humor su bandera, la actitud positiva viene de
serie.

Humor entendido no como el chiste o la gracieta, que también ha habido, sino como esa
predisposición a superar rodillas incandescentes, ampollas, contracturas o desfallecimientos
de moral. Humor entendido como un “sonriamos porque estar aquí es ya un regalo”, por
absurdo que parezca estar aquí cuando, a diez grados y con el cuerpo empapado, la única
alternativa es concentrarse en el breve espacio que ilumina la luz de tu frontal para seguir
hacia Segovia.

El heroísmo radica en la manera de enfrentarse a la dificultad, no simplemente en superarla.
No en el logro sino en la convicción de que no hay complicación que pueda borrarnos la
risa. No en el dato sino en el humor con el que se doblega al dato. Me siento
particularmente orgulloso de no haber abandonado el buen humor a lo largo de la prueba,
pese a los reveses. Es más, confieso que mi victoria real es esa, conseguida mediante la
consecución de la meta, y no a la inversa. En eso, coincido con el resto de mi equipo.
Per aspera ad astra, dice el dicho latino. Mediante las dificultades, hasta las estrellas, sería
su interpretación. En las frases “cuquis” de hoy en día se ve también el “no pain, no glory”.
Sea como sea, os aseguro que en el Equipo Desafío Astobiza no hay aspereza que no se
esquive con humor ni dolor que no se gestione con una sonrisa.

¿Que cómo se logra eso? No lo sé. Tal vez simplemente sea saber relativizar, saber poner
el foco en lo esencial o saber escuchar al espíritu. Madurez o ganas de crecer por dentro o
capacidad para tomar de la vida lo que la vida tiene de fascinante. Como dice Elsa Punset,
no es magia, es inteligencia emocional… y sin duda se entrena igual que se entrena el
cuerpo. Empezar por sonreír al otro no es un mal principio. Para todo los demás, perfiles de
carrera, promedios de ritmo y datos de corte.

Equipo Desafío Astobiza: Mikel Alvira, Prado Gutiérrez, Pablo Ledesma, Margot Ruiz
www.desafioastobiza.com

Por Miquel Alvira
@mikelalvira


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